Después de las vacaciones algunos hemos perdido la sana costumbre de salir a correr. Ahora queremos recuperar el tiempo perdido y pensamos que la forma física es igual que antes del verano, pero tenemos que ser precavidos e ir en progresión, de menos a más para evitar lesiones y volver lo antes posible a nuestro estado de forma.
Un error muy frecuente es empezar a correr los tiempos o distancias que solíamos. Mejor divide eso por la mitad y ya llegará la hora de que alcancemos la distancia que solíamos correr. Demos un poco de tiempo a nuestro cuerpo.
La intensidad es otro factor a cuidar. Si antes corriamos a 5 minutos el kilómetro ahora vamos a forzar mucho la máquina a ese ritmo. Pongamos 5:30 el minuto para ir más sueltos y no acabar con sobrecarga muscular o fatiga en exceso.
Los calentamientos ahora son más importantes que nunca. Los músculos ya no están acostumbrados a esta actividad y hay que prepararlos bien. Antes de salir es imprescindible mover articulaciones, estirar y hacer los primeros metros a ritmo lento y progresivo. Después de correr no pueden faltar los estiramientos para facilitar la recuperación del músculo y evitar que estos se acorten debido al movimiento cíclico de carrrera.
Piensa en cambiar de calzado, ahora que pies y piernas no están acostumbrados a la pisada de una zapatilla en concreto. Si eres pronador y usas calzado normal, no dudes en pillar unas zapatillas para pronadores, tus pies te lo agradecerán y con el paso de los kilómetros la pisada será más eficiente y habrá menos posibilidades de lesiones.
Deja las series, el interval y las cuestas para más adelante. Estos métodos sirven para afinar y mejorar el rendimiento cuando ya tenemos una buena base. Ahora la prioridad es recuperar la base aeróbica y eso sólo se consigue con rodajes progresivos y de intensidad moderada.






