
La palabra “charro”, que en México describe al jinete tradicional, tiene diversos orígenes y acepciones: Se utiliza en Salamanca, España como gentilicio local y proviene del idioma Vasco “Txar” significando “rústico” y por otra de “Chauch” que en el mozárabe andaluz significaba “Pastor” o “Jinete”, siendo esta última de la que probablemente derivan tanto “Gaucho” como “Charro”.
Como escuela hípica-rural, la Charrería se origina en los Llanos de Apan, México. Como deporte surge tras la reforma agraria de principios del siglo XX, cuando los antiguos terratenientes emigran a las Ciudades principalmente de México y Guadalajara. En ellas se organizan en asociaciones de charros que gradualmente se extienden por todo el país dando lugar a la Charrería Organizada. Esta práctica está basada en las actividades tradicionales de la ganadería, como ha sucedido en otros casos, ya que las actividades ecuestres y ganaderas son el origen de deportes en varios países de América y del resto del mundo: rodeos, toros coleados, rodeo chileno, gauchadas, corridas de toros, peleas de toros etc.
Historia
Durante la etapa de la Colonia española solamente a los blancos, es decir a los criollos y españoles peninsulares les estaba permitido montar a caballo, pero, dado lo extenso de los territorios y las grandes cantidades de ganado, los encomenderos y posteriormente los hacendados, se vieron en la necesidad de emplear vaqueros y arrendadores mestizos e incluso indígenas en las faenas del campo. Estas faenas se realizaban a caballo y con reatas. Para que los indígenas pudieran montar, se les ponían como condiciones que usaran vestimentas de cuero o gamuza y que fueran empleados por un terrateniente.
A principios del siglo XX, después de la Reforma Agraria surgida a raíz de la Revolución Mexicana, comenzó la Charrería a conformarse como deporte. Ello implicaba hacer alarde de las habilidades ecuestre que los charros o vaqueros mexicanos para ganarse la vida y también para divertirse durante las fiestas o ferias de su localidad o región. La Charrería está registrada en la Comisión Nacional del Deporte y se practica en “lienzos charros” que son instalaciones especialmente diseñadas para su práctica y cuentan con establos, ruedo, partidero y gradería.






